Parte, o buena parte de la tensión psicológica que sufre la novia antes (y muchas dicen que después) de la boda, es atribuida a la relación con su suegra y la influencia que esta tiene en todo el evento. La suegra (nunca hay que olvidar que es la mamá del novio o esposo) está tan cargada de prejuicio como las nueras, y ambas pueden llegar a desatar una guerra de poder de proporciones insospechadas que puede afectar incluso la suerte de la nueva pareja.

Muchos vemos el asunto de forma graciosa y anecdótica, sin embargo esta tendencia es igual en todas las culturas, al punto que investigadores se han dedicado al tema y han descubierto que en niveles de rechazo la cosa marcha más o menos pareja, es decir, aproximadamente el 60 % de suegras y nueras tienen mala impresión de unas y otras.

¿Por qué tanto pleito?

Las investigaciones develan que entre madre e hijo se genera un vínculo especial distinto al de las hijas. Hay una mayor tendencia a la protección y a la negación de perderlo. Pareciera que las madres saben que sus hijas algún día se casarán y formarán un hogar, tal cual lo hicieron ellas, pero se niegan a perder a sus hijos a los cuales les han dedicado por lo menos 20 años de cuidados.

También los psicólogos toman en cuenta el comportamiento del novio-esposo-hijo, quien ve en su madre la protectora que hasta ahora (¿y por qué no siempre?) lo ha ayudado en todos y cada uno de sus problemas. Y, que a pesar de ver en su esposa a la mujer de su vida, se le hace difícil llevar en armonía la relación con ambas. Cuando la esposa pone a prueba al esposo ante el amor filial con su madre, el asunto se está poniéndose delicado.

En las bodas, las suegras tienen un papel fundamental ya que generalmente son el enlace entre las dos familias y deben ponerse de acuerdo para organizar todo el protocolo de invitados, su ubicación y participación en cada uno de los rituales del evento. Son el apoyo de la novia, quien generalmente se carga de tantas responsabilidades que olvida que ella es la protagonista de la noche y tiende a atender problemas que no debería.

Se asegura que la clave está en que cada quien acepte el nuevo rol que le corresponde, con responsabilidad y sabiduría, la esposa intentando no ser madre, la suegra resistiendo a la tentación de ser esposa y el hijo dejando de ser el consentido de mamá.

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junio 5, 2018