El velo es un complemento muy solicitado por las novias contemporáneas. Mucho se dice de su significado y la magia que encierra, como todos los detalles y elementos que conforman el ritual del matrimonio.

Para muchos el velo representa misterio y sensualidad. Algo oculto que pronto será revelado y puesto al alcance del novio que asumirá a esa mujer como su esposa. Hoy es tomado como parte de un rito en el que los novios están dispuestos a participar y ser parte de él, aunque, llegado el momento de la boda, en nuestra cultura, el novio ya conoce cada detalle del rostro de su amada.

En la antigüedad eran muy comunes los matrimonios “arreglados” en los que, dos familias marcadas por intereses ajenos al amor, decidían unirse a través del matrimonio de sus hijos. En muchas oportunidades la pareja no tenía ocasión de conocerse y muchas veces jamás se habían visto. Por ello la novia lucía un velo, con la intención de que el novio no se arrepintiera antes de haber cumplido el acto. Eso dicen las investigaciones llevadas a cabo sobre el tema.

Otras culturas suponían que el velo lograba despistar a los malos espíritus que rondan y acechan a las nuevas parejas. Su uso permitía a la novia burlarlos y poder consumar su matrimonio sin que éstos pudieran influir negativamente en la felicidad de la nueva pareja.

El uso del velo es muy antiguo, se tiene nociones de su existencia en la antigua Mesopotamia, la cultura griega y romana también dan fe de su uso, pero con una variante, los colores estaban asociados a tonalidades comprendidas entre el rojo y el amarillo y su objeto era igualmente, de protección, específicamente de la “envidia” que podía desatar la novia en otras mujeres al momento de la ceremonia.

Más cercana a nuestra historia el velo representa la pureza de la novia y por ello su color es blanco, al igual que el vestido. Pueden ser de distintas formas y tamaños, todo dependerá del estilo de la novia y, por supuesto, del traje.

 

 

 

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junio 5, 2018