Toda boda implica un período de “luna de miel” en el que los novios son envueltos por la química que el sentimiento de amor desata en sus organismos. Cada pareja, según sus posibilidades, planea su luna de miel particular y espera aprovechar al máximo este momento, que, según el mismo orden de costumbre que le atribuye éstas características mágicas, también indica que tiende a extinguirse conforme pasan los años.

 

Ahora bien, ¿le decimos luna de miel porque es muy dulce el momento? Pues no, las historias, porque son varias versiones, asocian a este período con la ingesta de una bebida denominada “hidromiel” o “aguamiel”, la cual debía ser tomada durante todo el mes (una luna) posterior a la boda, por, en unos casos el hombre y en otros la pareja.

El hidromiel o aguamiel es una bebida producto de la fermentación de una mezcla de agua (o vino) y miel, que genera una graduación alcohólica estimada en 13°. Se asume como una de las primeras bebidas alcohólicas consumidas por el hombre. Griegos, romanos, celtas, normandos, sajones y vikingos la disfrutaban y se asegura que por lo menos 1500 años antes de cristo hay evidenciad de su consumo.

Los teutones (alemanes), celebraban las uniones de parejas solo en luna llena, y luego, hasta la próxima luna, los novios bebían el licor de miel. A ellos se les atribuye esta tradición.

Pero hay más, los babilónicos acostumbraban a que el padre de la novia debía proveer al novio de toda el “aguamiel” que éste pudiera beber durante un mes. En cambio, para los romanos, la madre de la novia debía dejar, todas las noches, una jarra de “aguamiel” en la habitación de los recién casados. Todas las tradiciones asocian esta bebida con un supuesto potencial de fertilidad.

Un rastro más divino asocia con Odín (Dios de la cultura nórdica en Europa) el beber aguamiel después de la boda. Según la leyenda éste se alimentaba sólo de “aguamiel”, por lo que los recién casados imitaban esta postura para ofrendar a su Dios.

En la parte norte de Europa existen indicios de una tradición según la cual, el novio robaba a la novia de su casa de familia. Durante el período posterior al hurto, la pareja debía mantenerse escondida. Solo el “padrino” sabía la ubicación de la pareja, que, podía salir de su escondite cuando la familia de la novia dejaba de buscarla. Nos imaginamos que el padrino les llevaba la famosa bebida, para no dejar a la pareja sin luna de miel.

Hoy la luna de miel, se asocia al periodo inmediatamente posterior a la boda y se disfruta bien sea estando de viaje o no, ya que, ambos aún mantienen presente toda la magia del momento de su encuentro como pareja, que les influye la fuerza para enfrentar la vida juntos. ¿Cuando acaba la luna de miel? Ese un dato muy bien guardado, incluso muchos afirman que allí reside buena parte del secreto de la felicidad.

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marzo 14, 2018

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