No se trata de ocupar su lugar, si tomamos literalmente esta frase. Lo que intentamos decir es que no es fácil, para el conjunto zapatos/pies enfrentar la fecha de la boda, la cual, generalmente, es uno de los pocos días en la vida de hombres y mujeres que dura más de 24 horas.

Los zapatos son un complemento fundamental para el traje de novia. Sobre ellos descansará la protagonista del evento durante un promedio de 12 horas, esto tomando en cuenta que ella pueda calzar sus zapatos a eso de las 4 de tarde, hora pautada para la sesión fotográfica y se descalce a eso de las 4 am, cuando suele escabullirse para iniciar la luna de miel.

Todo dependerá del vestido y el modelo de zapato que mejor se le ajuste. Siempre existirán tendencias de moda que alterarán la actitud de la novia respecto a su calzado, olvidando el detalle del tiempo que la acompañarán durante este evento, cargado de tensión, estrés y distintas faenas. Donde la pareja tendrá que posar para fotos, caminar, bailar y seguramente, hasta correr.

Inimaginable una zapatilla sin tacón debajo de la falda de un vestido de novia, pero el riesgo que implica un modelo demasiado elevado siempre debe ser considerado. La lógica manda que la novia no experimente ese día y, si quiere sorprender, pues lo mejor es que tenga sus zapatos con suficiente tiempo de anticipación como para realizar verdaderas pruebas de resistencia y manejo del complemento, para que ellos se conviertan en un aliado y no en el enemigo a vencer en la noche. No queremos que el glamour se pierda en ningún momento y aparezcan las escusas para descalzarse y romper la magia antes de tiempo.

Tener los zapatos a la mano representa una tranquilidad inimaginable en la organización del día de la boda. Permite, además de lo antes señalado, hacer las pruebas de largo y ajuste perfecto del vestido evitando sorpresas de última hora.

Los zapatos forman parte de la tradición de bodas desde hace mucho tiempo. Para nosotros no cobra realmente algún significado, además del detalle fasshion que puedan representar, lo cual no es así para otras culturas.

Para los suecos, colocar monedas en los zapatos de la novia garantiza la prosperidad. Para los húngaros, un momento especial de la boda es cuando el novio saca el zapato a su pareja y lo utiliza como copa para ofrendar un brindis. Los portugueses acostumbran utilizar el zapato de la novia como cesta para recolectar los regalos en efectivo, con los que los invitados apoyan a la nueva pareja en sus primeros días.

Se cuenta además que en la antigüedad, en vez de lanzar el ramo o liguero, la novia lanzaba el zapato a las solteras, para augurarles matrimonio. Más recientemente, en Europa, se acostumbra a escribir el nombre de las amigas solteras en la suela de los zapatos. Al final de la fiesta, si algún nombre no aparace, ese sería el de la afortunada nueva esposa.

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marzo 14, 2018

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