El matrimonio es un acto envuelto por toda la magia que inspira la decisión de dos personas de enfrentar la vida juntos. A pesar de la época tan convulsa y pragmática que vivimos, el matrimonio sigue intacto. Y vestir el traje de novia representa el sueño de la mayoría de las mujeres, cada una con su estilo particular.

Desde Yoko Ono, la viuda de Lennon, que uso minifalda y sombrero para su boda hasta  Bianca Jagger, quien al casarse con el astro del rock, utilizó no solo un sombrero, sino un pronunciado escote que aun hoy sería alarmante, ambas, a pesar de que optaron por modelos poco convencionales, lucieron un “traje de novia”, porque ese día es el de la novia y su traje.

El que la novia y el novio, luzcan un atuendo particular dice mucho de la importancia del evento para toda la sociedad. Desde la antigüedad, sin distingo de las culturas, las novias son vestidas con especial atención, dedicándoles exclusivas atenciones y cuidados en la simbología de los trajes.

En la cultura occidental, que es la que a nosotros nos marca, era común que las mujeres escogieran trajes, aunque especiales, de cualquier color. Así la historia muestra novias con trajes rojos (muy comunes), azules y con mucho arreglos dorados. El color que nunca encajó con el evento fue el negro, por lo menos para la novia, ya que contrastaba con el significado de “luto” que siempre lo ha marcado.

Fue hasta 1840, cuando la reina Victoria escogió un traje blanco para su boda rompiendo la tradición del color plata para las nupcias reales. Este traje fue difundido por los incipientes medios de comunicación de la época. Logrando tal impacto, que se coincide en afirmar, que a partir de esa boda el blanco (o tonalidades muy cercanas a él) es el color por excelencia de las novias.

Este estilo conocido como Victoria, consiste en una blusa ajustada a la cintura y falda con larga cola. Su vestido estaba bordado en blanco con flores de color naranja. El pelo estaba recogido con el mismo tipo de flores mezcladas con diamantes y llevaba un velo bordado de Honiton. (Pueblo del Reino Unido famoso por sus bordados)

El blanco, en la actualidad simboliza la pureza de la novia y, por sobre todo, del sentimiento que conlleva la decisión del matrimonio. La imagen de la novia vestida de blanco, caminando hacia el altar, implica una alianza para enfrentar lo desconocido bajo un pacto de fidelidad, respaldo, sinceridad y lealtad. El vestido y sus complementos, deben expresar este momento único, mágico e irrepetible.

Hay una máxima para el vestir: siempre hazlo con lo que te sientas cómodo. Con la novia pasa igual, pero multiplicado por mil. Un buen vestido, no necesariamente es el más elaborado, o de cola más larga. Es aquel que cumple con tus sueños y representa tu esperanza.

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marzo 13, 2018

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